De las primeras cosas a plantearse es si nuestro hijo tiene edad para disfrutar de un campamento.

Tras muchos años de experiencia, concluimos que no debemos atender tanto a la edad de nuestro hijo sino a su grado de madurez y autonomía.

¿Pero cuándo?

Este grado de desarrollo suele oscilar, en general, entre los 6 y 7 años para comenzar a asistir a campamentos. Habitualmente establecemos los mismos criterios de edad que podemos encontrar en la enseñanza formal de los colegios e institutos.

Por lo tanto, con esa edad lo normal es que ya tengan las herramientas y habilidades para emprender la “aventura” que supone un campamento. Al ponernos en contacto con las madres y padres de nuestros futuros acampados, sobre todo los de menor edad es imprescindible preguntarles por las características personales y autonomía de su hijo.

Uno de los aprendizajes más significativos de los niños que acuden a los campamentos intensivos es el la mejora de autonomía pero para que todo esto resulte el participante tiene que ser mínimamente autónomo al comenzar su experiencia.